La historia de Elring Klinger, empresa dedicada a la fabricación de piezas de automoción, es la historia de una empresa familiar catalana, que contaba con 50 trabajadores en sus orígenes y que se ha convertido en una multinacional gracias a la dirección de uno de sus trabajadores más antiguos, Mario Basora.

Este es un hombre afable y ordenado, que ocupa el puesto de director general desde 2008. No solo ha modernizado y ha hecho más productiva la empresa, sino que también ha conseguido que los más de 350 trabajadores actuales, entre ellos trece empleados de Grupo SIFU, estén satisfechos de trabajar en ella, trasformando la compañía en “una familia grande que intenta posicionarse dentro de Europa”, como nos cuenta Basora con gran satisfacción.

Porque si algo caracteriza al talante de Mario Basora es su apuesta por la RSC, lo que también supone seguir una política de prevención de riesgos laborales y de respeto por el medioambiente, así como apostar por la incorporación de personas con discapacidad.

“La colaboración con SIFU fue un reto muy arriesgado puesto que el personal de este CEE lleva el control de calidad de las piezas y esta es una responsabilidad 100 % de la empresa, ya que las piezas tienen que salir de la cadena de producción totalmente correctas”, explica Basora, que además destaca “la actitud y profesionalidad de estos trabajadores que ponen un poco más de ganas y motivación que los demás, porque para ellos es muy difícil lograr empleo y cuando lo encuentran dan un poco más que otros empleados”.

Como parte de la política de responsabilidad social corporativa se ha creado dentro de RRHH un departamento especializado en formación. “Hemos arrancado un proyecto de formación dual con varios institutos. Invertimos recursos y dinero para formar a los trabajadores, y aquí se incluye al personal de SIFU”.

 

Una experiencia positiva

Elring Klinger colabora con Grupo SIFU desde 2012, y fruto de esta cooperación tres años después se ha contratado directamente a uno de los trabajadores de SIFU. “Estamos muy contentos. Animo a otras empresas a que contraten a trabajadores con discapacidad. Les diría que no tengan miedo ni prejuicios y que son personas válidas al 100 % como cualquier otro trabajador, que únicamente tienen que estar en un puesto de trabajo adecuado”.