Más de 2.000 personas llenaron ayer por la noche la Sala Principal del Gran Teatro del Liceu para asistir a la gran cita anual de la ciudad de Barcelona con el arte y la discapacidad. La nit més IN es el nombre que recibe la gala de la INtegración, la INclusión y la INterpretación, un espectáculo de música y danza organizado por Fundación Grupo SIFU que llega este año a su tercera edición y que, por primera vez y dado el éxito de las ediciones anteriores, se ha abierto a toda la ciudadanía, llegando a agotar las entradas.

El evento, protagonizado por artistas con discapacidad, pretende dar visibilidad a este colectivo y, lejos de ofrecer una visión paternalista que a veces impera en este ámbito, demostrar que puede ofrecer un producto cultural profesional y de calidad. En línea con la misión de la fundación, el objetivo de La nit més IN es promover la plena integración social y laboral de las personas con discapacidad. “Hace 25 años nosotros apostamos por este colectivo cuando nadie creía en él, ofreciéndoles una oportunidad laboral y poniendo por delante a las personas” explicó Cristian Rovira, Vicepresidente de Grupo SIFU y su fundación, en referencia al recorrido de la organización. Albert Campabadal, Presidente del centro especial de empleo y la fundación, destacó en su discurso “el balance emocional de estos años y el hecho de haber contribuido a cambiar la percepción que existía sobre las capacidades laborales de las personas con discapacidad”. “Grupo SIFU ha abierto el camino de muchas otras empresas que hoy también apuestan por el trabajo de las personas con discapacidad”, afirmó.

Con esta vocación de sensibilizar a la sociedad, el espectáculo reunió a artistas nacionales e internacionales con distintas capacidades. Procedentes de Portugal, Ritmos Urbanos presentó IN-visibles, un espectáculo de breakdance creado especialmente para esta gala con la participación de “Speedy”, un reconocido bailarín con discapacidad física. La performance juega con el factor sorpresa para sensibilizar sobre el hecho de que sólo el 5% de discapacidades son visibles, además de demostrar a través de la danza, que los límites que a priori pueda suponer una discapacidad son adaptables con fuerza de voluntad y con predisposición de toda la sociedad.

Cornel Hrisca-Munn, un batería y bajista británico de origen rumano con discapacidad física, y Oriol Saña, uno de los violinistas profesionales más activos de su generación, protagonizaron la primera actuación musical de la noche interpretando la pieza Sweet Child O’Mine, de la banda de rock Guns N’Roses. En los últimos años, Cornel ha revolucionado las redes con sus vídeos interpretando canciones de rock con el bajo y la batería, que toca con los antebrazos, aguantando las baquetas con una cinta.

Toni Fernández, guitarrista invidente, Hugo Flores Niubó, pianista diagnosticado con Trastorno del Espectro Autista, Ángel Carmona, bajista con discapacidad física, y Paula López, pianista con discapacidad física, fueron los artistas nacionales de la noche. Actuaron en solitario o en dúo, además de formar un sexteto junto a Cornel Hrisca-Munn y Oriol Saña. El sexteto, que se formó especialmente para esta gala, supuso todo un reto, ya que los componentes, con distintas capacidades y procedentes de diferentes países, tuvieron que trabajar juntos y ensayar por separado.

La sorpresa de la noche la dio la vocalista Gisela, que subió al escenario para homenajear a la cantante Camila Vargas interpretando su canción “Lo puedo conseguir”. Camila, que nos dejó el año pasado, fue una de las protagonistas de la última edición de La nit més IN y un ejemplo de optimismo y lucha hasta el último momento a pesar de haber sufrido un doble trasplante pulmonar.

Un año más, la gala quiso poner el foco en las personas con discapacidad y en todas aquellas empresas, entidades e individuos que con su esfuerzo ayudan a mejorar la inclusión tanto social como laboral de este colectivo. Con este objetivo, el presidente de Grupo SIFU y su fundación, Albert Campabadal Mas, entregó el primer reconocimiento de la noche a la empresa LIDL por su contribución a la creación de puestos de trabajo para las personas con diversidad funcional. Por otra parte, se homenajeó la labor de los 4.600 trabajadores que conforman el centro especial de empleo Grupo SIFU, con presencia en todo el estado. Javier Duró, empleado del grupo con discapacidad incluida dentro del colectivo considerado de difícil inserción, recogió el reconocimiento en nombre de los trabajadores.

El deporte también estuvo presente en la gala. El nadador menorquín Martí Riera explicó en primera persona cómo se convirtió en el primer lesionado medular en cruzar a nado los 37 km que separan las islas de Mallorca y Menorca. El deportista, que logró este hito el pasado mes de julio con el apoyo de una beca de Fundación Grupo SIFU, no sólo es la única persona con discapacidad que lo ha conseguido sino que marcó el segundo mejor tiempo de la historia. “Mi idea era enviar un mensaje a mucha gente, demostrar que todos somos capaces de hacer grandes cosas”, explicó.

Un año más Fundación Grupo SIFU transmitió, mediante el espectáculo, que con voluntad todo el mundo es capaz de hacer lo que se proponga y que sólo juntos, tejido asociativo, empresarial, ciudadanos y administraciones, pueden luchar para marcar la diferencia en la integración social y laboral de las personas con discapacidad.