espacio cardioprotegido
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Cardioprotección: Cuando unos minutos marcan la diferencia

La cardioprotección no admite matices, pues puede significar la diferencia entre la vida y la muerte, entre una recuperación satisfactoria o secuelas permanentes en la persona afectada. Cuando unos minutos y una correcta formación marcan la diferencia, servicios de cardioprotección como los que aporta SIFU, ideados para todo tipo de entornos públicos y privados, son mucho más que una recomendación.

Los desfibriladores permiten restaurar el ritmo cardiaco normal en personas que han sufrido un paro

Según datos de la Fundación Española del Corazón (FEC) en España sufren muerte súbita cerca de 30.000 personas, es decir, aquellas que en apariencia se encuentran bien y sufren un episodio cardiovascular fulminante.

Todos los facultativos coinciden en destacar que los primeros cinco minutos son fundamentales. Además, las secuelas —el cerebro permanente mucho tiempo sin oxígeno— pueden ser realmente graves.

Cuando cada segundo, cada minuto, cuenta, la diferencia entre un fatal y un feliz desenlace en el caso de una parada cardíaca es contar cerca con un equipo humano de emergencias, algo harto improbable, o disponer de un dispositivo médico específico, un desfibrilador, que acompañe a maniobras de soporte vital básico (SVB).

En líneas generales un desfibrilador funciona suministrando una descarga eléctrica al corazón para detener una arritmia y permitir que este órgano vuelva a latir con normalidad. Su presencia es espacios públicos es más que necesaria, puesto que permiten reducir al mínimo posible el periodo en que ese corazón sufre las consecuencias de la parada.

Está demostrado que su uso puede aumentar las posibilidades de supervivencia de la persona hasta un 90 %. Por supuesto, no vale solo con disponer del aparato en cuestión, sino que se necesita una formación previa, que es tan importante como la destinada a la reanimación cardiopulmonar, la famosa RCP.

El personal no sanitario que utiliza un DEA o práctica SVB necesita obligatoriamente una formación

Prácticamente todos los lugares públicos o de uso común son susceptibles de contar con uno de estos dispositivos: establecimientos públicos, infraestructuras de transporte, centros comerciales, centros de trabajo, educativos o deportivos, comunidades de vecinos, establecimientos hoteleros… Y eso sin tener en cuenta las necesidades individuales de personas con alguna afección cardíaca o de otra índole.

instalar un dea

 

Pese a que en los últimos años se ha incrementado exponencialmente la instalación de desfibriladores, queda mucho por hacer. En las grandes ciudades españoles es ya habitual encontrarlos en lugares públicos, pero no sucede así en poblaciones más pequeñas, según denuncias colectivos sanitarios.

La normativa avanza, y, sin ir más lejos, hay comunidades autónomas en que ya es obligatoria su instalación en centros deportivos, residencias centros hospitalarios, centros culturales, etc., pero como la potestad legislativa es autonómica, no en todas se va al mismo ritmo.

SIFU aporta un servicio completo: análisis, instalación, mantenimiento y formación, entre otros servicios

SIFU, consciente de su necesidad, como garante de la vida y para evitar futuras secuelas en la persona por un exceso de tardanza en la intervención sobre el afectado, propone toda una gama de servicios relacionados con la cardioprotección.

De este modo, comercializa y asesora sobre los distintos dispositivos existentes en el mercado —desfibriladores, accesorios como vitrinas, cartelería, etc.—, facilita su mantenimiento —control, sustitución, garantía…—, el estudio de su despliegue, etc. Un servicio integral para una cardioprotección total.

Pero va más allá, y también aporta cursos de SVB-DESA adaptados a cada comunidad autónoma, y que se realizan con los propios dispositivos a instalar y en las propias instalaciones, para que el aprendizaje sea totalmente práctico y esté adaptado al entorno.