Una persona ciega pasea junto a su perro guia
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Diferencias entre los grados de discapacidad: qué significa cada porcentaje

Tener reconocido un grado de discapacidad del 33%, del 45%, del 65% o del 75% no significa lo mismo. El porcentaje refleja el resultado de una valoración realizada conforme al baremo establecido legalmente y puede tener consecuencias diferentes a la hora de acceder a determinados derechos, prestaciones, ayudas o medidas de apoyo.

Pero ¿qué significa realmente cada grado de discapacidad? ¿Qué diferencia hay entre tener un 33% y un 65%? ¿A partir de qué porcentaje se considera que existe una discapacidad grave?

En este artículo explicamos cómo se determina el grado de discapacidad en España y qué significan sus principales tramos, siguiendo la normativa vigente.

¿Qué es el grado de discapacidad?

El grado de discapacidad es el porcentaje que resulta de la valoración de la situación de una persona conforme a los criterios establecidos legalmente.

Actualmente, la valoración se realiza mediante el sistema establecido por el Real Decreto 888/2022, de 18 de octubre, que sustituyó al anterior baremo de 1999. El modelo tiene en cuenta diferentes aspectos relacionados con el funcionamiento de la persona, las limitaciones para realizar actividades, las restricciones en la participación y las barreras ambientales. 

Por tanto, el porcentaje no se determina únicamente a partir de un diagnóstico o de una enfermedad. La valoración analiza cómo una determinada condición de salud afecta al funcionamiento y a la participación de la persona.

El resultado final se expresa en forma de porcentaje.

¿A partir de qué porcentaje se reconoce la discapacidad?

A efectos legales, tienen la consideración de personas con discapacidad quienes tienen reconocido un grado de discapacidad igual o superior al 33%.

Esto significa que un porcentaje inferior al 33% no da lugar, con carácter general, al reconocimiento de la condición legal de persona con discapacidad a estos efectos.

¿Qué significan los diferentes grados de discapacidad?

El Real Decreto 888/2022 establece cinco clases de gravedad, que van desde la clase 0 hasta la clase 4. Estas clases se relacionan con distintos niveles de limitación. 

Es importante distinguir entre estas clases de gravedad y el porcentaje final que aparece en una resolución. El porcentaje final se obtiene después de aplicar el procedimiento de valoración y los ajustes previstos en la norma.

Grado inferior al 33%: no se reconoce la condición legal de persona con discapacidad

Cuando el porcentaje reconocido es inferior al 33%, no se alcanza el umbral establecido para tener la consideración legal de persona con discapacidad a estos efectos.

Dentro del sistema de valoración existe una clase 0, correspondiente a situaciones de deficiencia sin limitación o insignificante, con valores de entre el 0% y el 4%. También existe una clase 1, asociada a limitaciones leves. 

Esto no significa que una persona con menos de un 33% no pueda tener dificultades o limitaciones. Significa que no alcanza el porcentaje necesario para que se reconozca legalmente la condición de persona con discapacidad.

Entre el 33% y el 49%: discapacidad reconocida

A partir del 33% existe reconocimiento legal de la condición de persona con discapacidad.

En el sistema de valoración, la clase 2 comprende los niveles de limitación moderada, con porcentajes de referencia de entre el 25% y el 49%. La norma describe estas situaciones como aquellas en las que los síntomas, signos o secuelas provocan una disminución importante de la capacidad para realizar algunas actividades de la vida diaria. 

Por eso, dentro de este tramo pueden encontrarse situaciones muy diferentes. Un 33% y un 49% no describen necesariamente la misma situación ni dan acceso exactamente a los mismos derechos o ayudas.

El porcentaje concreto reconocido dependerá del resultado de la valoración individual.

Entre el 50% y el 64%: limitación grave

La normativa sitúa entre el 50% y el 95% las situaciones correspondientes a la clase 3, definida como una limitación grave.

Según el Real Decreto, en esta clase los síntomas, signos o secuelas provocan una disminución importante de la capacidad de la persona y pueden impedir la realización de muchas actividades de la vida diaria, incluidas algunas relacionadas con el autocuidado. 

Esto no quiere decir que todas las personas con un 50%, un 60% o un 64% tengan las mismas necesidades. El porcentaje es el resultado de una valoración individual y debe interpretarse teniendo en cuenta las circunstancias concretas de cada persona.

A partir del 65%: ¿qué cambia?

El 65% es un porcentaje especialmente relevante en determinadas prestaciones y derechos, pero no debe confundirse con una nueva clase de discapacidad dentro del sistema de valoración.

La normativa establece la clase 3 entre el 50% y el 95%, por lo que una persona con un 65% continúa dentro de esa misma clase. 

Sin embargo, determinadas prestaciones o beneficios establecen sus propios requisitos, y en algunos casos utilizan el 65% como uno de los umbrales para acceder a ellos.

Por eso, tener un 65% no significa automáticamente tener derecho a todas las ayudas o prestaciones existentes. Es necesario comprobar los requisitos específicos de cada una.

A partir del 75%: una situación de especial intensidad

El 75% también tiene una relevancia específica dentro del sistema de valoración.

El Real Decreto 888/2022 establece mecanismos específicos para las situaciones con grados de discapacidad iguales o superiores al 75%, relacionados con las limitaciones graves y totales para realizar actividades de autocuidado. 

En estos casos, el baremo de limitación grave y total en el dominio de autocuidado puede utilizarse como criterio principal para determinar el grado ajustado.

La norma establece, en determinadas circunstancias, una correspondencia específica entre la puntuación obtenida en este baremo y el grado de discapacidad ajustado: 75%, 85%, 95% o 96%, según la puntuación obtenida. 

Por tanto, el 75% no debe entenderse simplemente como “tener mucha más discapacidad que con un 74%”, sino como un umbral que tiene consecuencias concretas dentro del propio sistema de valoración y también puede ser relevante para determinadas prestaciones.

¿Un porcentaje más alto significa tener más ayudas?

No necesariamente.

Esta es una de las cuestiones más importantes que conviene aclarar.

El porcentaje de discapacidad puede ser un requisito para acceder a determinadas prestaciones, ayudas o medidas, pero cada una puede establecer sus propios requisitos.

Por ejemplo, algunas prestaciones pueden exigir un determinado porcentaje de discapacidad, mientras que otras pueden tener en cuenta además factores como la edad, los ingresos, la situación familiar, la necesidad de apoyo de otra persona o la movilidad.

Por eso, no existe una regla general según la cual “a mayor porcentaje, más ayudas”.

Tener reconocido un 65%, por ejemplo, no significa automáticamente que se tenga derecho a todas las prestaciones previstas para personas con discapacidad.

¿Puede cambiar el grado de discapacidad?

Sí. El grado reconocido no tiene por qué permanecer siempre igual. La normativa contempla procedimientos de revisión en determinadas circunstancias, por ejemplo, cuando se produce una modificación de la situación que pueda afectar al grado reconocido.

La resolución correspondiente determina también las condiciones de revisión que resulten aplicables en cada caso.

¿Qué derechos tengo según mi porcentaje de discapacidad?

Aquí es donde conviene tener especial cuidado: no existe un listado universal de beneficios asociado a cada porcentaje.

El reconocimiento de un 33%, 40%, 50%, 65% o 75% puede ser relevante para diferentes medidas, pero los requisitos dependen de la prestación, ayuda o derecho concreto y de la normativa que lo regule.

Además, algunos beneficios pueden depender de otros factores, como la movilidad reducida, la necesidad de tercera persona, la edad o la situación económica.

Por eso, ante una ayuda concreta, lo recomendable es comprobar qué porcentaje exige exactamente la normativa y qué requisitos adicionales establece.

Lo importante no es solo el porcentaje

El porcentaje de discapacidad es una referencia fundamental porque permite determinar el reconocimiento administrativo de una situación de discapacidad y puede abrir el acceso a determinados derechos y medidas de apoyo.

Pero no cuenta toda la historia de una persona.

El actual modelo de valoración parte de una concepción de la discapacidad en la que también tienen importancia las actividades que la persona puede realizar, su participación y las barreras que encuentra en su entorno. 

Por eso, dos personas con el mismo porcentaje pueden tener necesidades muy diferentes.

Y también puede ocurrir que dos personas con condiciones de salud similares obtengan resultados diferentes en función de cómo afectan esas condiciones a su funcionamiento y participación.

En resumen

Si necesitas recordar solo algunas ideas, serían estas:

  • El 33% es el umbral general a partir del cual se reconoce legalmente la condición de persona con discapacidad. 
  • El porcentaje se obtiene mediante una valoración regulada legalmente, no simplemente a partir de un diagnóstico. 
  • El 50% y el 75% tienen relevancia dentro del sistema de valoración, pero no deben interpretarse como categorías independientes de discapacidad. 
  • El 65% puede ser un umbral relevante para determinadas prestaciones, pero cada ayuda tiene sus propios requisitos. 
  • Un porcentaje más alto no implica automáticamente tener derecho a más ayudas.
  • El grado de discapacidad puede ser revisado en los supuestos previstos por la normativa. 

La clave, por tanto, no está solo en saber qué porcentaje aparece en una resolución, sino en entender qué significa ese porcentaje y qué derechos o medidas pueden corresponder en cada situación concreta.